Si ha olvidado la contraseña, se le impedirá el acceso.
Si ha olvidado la contraseña, no se puede hacer nada. No podrá obtener acceso.
Puede que la situación no sea tan dramática, todo depende de la contraseña que haya olvidado. Si se trata de la contraseña de red, el administrador puede volver a definirla. Si es la contraseña de una cuenta en el Web, la mayoría de los proveedores de servicios le enviarán un mensaje de correo electrónico con la contraseña o con una pista que le sirva para recordarla. Pero si ha olvidado la contraseña de apertura de un documento, no podrá abrirlo hasta que vuelva a acordarse de ella.
Algunas personas aconsejan no anotar nunca las contraseñas; otras recomiendan guardar una lista con las contraseñas en un lugar seguro que nadie más conozca (ya sea una copia en papel o en un archivo en el equipo, como un mensaje de correo electrónico). Pero a nadie se le ha ocurrido nunca sugerir que se escriban las contraseñas en una nota y se peguen en la pantalla del equipo.
Es cuestión de sentido común: decida en función de la importancia de la información que desea proteger mediante contraseña.
La decisión es suya.